Aceptar la culpa y pedir perdón, son el comienzo para una vida más libre.
José Ignacio Méndez

José Ignacio Méndez

Formador, Coach, escritor y conferenciante. Formado en diversas materias que implican a la mente y el cuerpo. Especializado en el desarrollo de las técnicas de comunicación, habilidades personales y sociales, inteligencia emocional, motivación, pareja, familia y sistemas para buscar trabajo. Autor de varios ebooks y cursos online sobre el desarrollo personal y emociones, con fuerte presencia en redes sociales. 1ª consulta GRATIS.

Soy culpable y lo acepto

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Aceptar la culpa, es un proceso más complicado de lo que a simple vista puede parecer.

Al hablar de culpa en este artículo, no pretendo decir que sea algo difícil para todo el mundo; por lo tanto, aquellas personas que no les cuesta, pueden obviar todas estas palabras.

Sin embargo, el ser humano, como norma general o como parte de su supervivencia, tiene dificultades a la hora de reconocer un hecho; es muy común la tendencia de culpar a cualquier otro suceso (o persona) de algún error nuestro.

Evitar la responsabilidad de lo sucedido con respuestas, a veces absurdas, está a la orden de nuestros días.

Pero, ¿por qué ocurre esto?

Mucho tiene que ver con el proceso de conocernos a nosotros mismos y aceptarnos tal y como somos.

Aceptarnos es un paso fundamental en el proceso de adquirir una autoestima saludable. Nos va a permitir concentrarnos en lo que amamos acerca de nosotros mismos y ser conscientes de lo que no nos gusta, para comenzar a cambiarlo.

Es por eso que “auto-aceptación y autoestima” van de la mano.

No podemos tener estima hacia nosotros si no nos aceptamos tal y como somos.

Sabiendo lo que significa la palabra auto-aceptación debemos aprender a alcanzarla.

En algunos momentos de nuestra vida, no hemos tomado el camino correcto, y esas malas decisiones son las causantes de algunos problemas que nos han surgido.

Esas malas decisiones, son la consecuencia de habernos dejado dominar por algunos defectos, y simplemente debemos reconocer ese “error”.

(que sean defectos o no, es material para otro artículo)

A través de nuestros errores, tenemos la oportunidad de reflexionar y aprender algo nuevo. Cuando revisamos las consecuencias de una acción que acabamos de realizar, es cuando podemos reconocer el error que cometimos. Debido a esto, nos resulta tan difícil prevenir algunos errores, porque sólo podemos reconocerlos una vez que los hemos cometido.

Desarrollar la capacidad de reconocer y aceptar nuestras equivocaciones:

  • amplía nuestra visión de la realidad
  • nos impulsa a asumir nuestra responsabilidad
  • nos enseña a reconocer la presencia de personas afectadas por las consecuencias de nuestras equivocaciones

Hay dos maneras simples de aprender y madurar:

Es decir, reconociendo y asumiendo las consecuencias que se generan de nuestras elecciones.

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Pensamos, casi siempre, que los errores son un fracaso,

pero en realidad, podemos verlos como una herramienta valiosa que nos permite aprender, crecer, hacer cambios y superar las limitaciones.

Para que las relaciones sociales crezcan sanas, debemos aprender a reconocer nuestros propios errores y a aceptar las equivocaciones, siendo responsables de nuestras palabras y asumiendo las consecuencias de nuestros actos y del daño que puede ocasionar a otras personas.

Analizar en qué y por qué hemos fallado, nos hace reflexionar y aprender, para que esa situación no se vuelva a repetir. Podríamos decir que es una buena técnica de enseñanza y prevención.

Pedir perdón nos da libertad, nos hace ser más auténticos y tomar mejores decisiones con mayor seguridad y confianza.

Cuando pedimos perdón estamos demostrando que realmente respetamos y queremos a los demás. Si el respeto es mutuo, esa persona nos perdonará demostrándonos que también nos aprecia y nos respeta.

Sin embargo, ¿por qué a veces nos cuesta tanto pedir disculpas?, y ¿por qué siempre echamos la culpa al de al lado?

Quizás sea porque hacerlo, en cierta manera, mina un poco nuestra autoestima.

Es evidente que a nadie le gusta equivocarse.

Pero, como siempre se ha dicho:

“La verdad nos hará libres”

Así que, entrenemos la capacidad de asumir responsabilidades, aunque sea algo simple; como por ejemplo, dejar una luz encendida y no decir que “no pasa nada, porque vamos a volver en un rato a la habitación”.

Aceptemos los errores, digamos claramente, “sí, he sido yo” y por supuesto, pidamos perdón.

Pedir perdón es una sensación de libertad que implica quitarnos una carga de encima.

Aprendamos a quitarnos esa carga.

 

¿Sabes cómo te puedo ayudar?

Después de 25 años ayudando a otras personas a "colocar" su vida, he aprendido que el primer paso siempre es hablar. Así que te invito a que hables conmigo, sin coste, cuéntame lo que te preocupa y juntos buscaremos una solución.
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