El amor llama a tu puerta ¿es real?

Si el amor te mira cara a cara y, con una sonrisa, te dice eso de: “estoy aquí…”, las reacciones que nos podemos encontrar son muy diversas; aunque todas ellas tengan un componente de felicidad, alegría y ganas de vivir, existen otras que las acompañan; miedos, dudas, recelos, etc.

Como siempre, vamos al principio.

El amor es un sentimiento de vivo afecto e inclinación, hacia una persona o cosa, hacia la que se le desea todo lo bueno; también es un sentimiento de intensa atracción emocional y sexual, hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común

Un denominador común en cualquier definición, es la palabra “sentimiento”.

En este artículo, nos centraremos únicamente en el amor de la pareja; el resto de tipos de amor (filial, platónico, etc.), los dejaremos para otro momento.

Lo que todos tenemos claro, es la intensidad con la que se vive el amor; no es lo mismo vivirlo siendo adolescente, a que nos sorprenda siendo una persona madura.

Sin embargo, es muy común escuchar a personas de cierta edad decir: “estoy tan enamorado y tengo tanta pasión como cuando era adolescente”; eso nos lleva a pensar que, más que separar el sentimiento de amor en edades, habría que clasificarlo en diferentes etapas; ya que, sea adolescente o no, las fases del amor son prácticamente las mismas para todo el mundo.

La fases básicas del amor, las clasificaremos en 3.

Las de después del amor, es decir, las de ruptura y siguientes pasos, ahora mismo no tienen lugar; ¡seamos positivos!

  1. Enamoramiento
  2. Amor romántico
  3. Amor maduro

Es muy fácil deducir lo que ocurre en cada una de ellas, por lo tanto, no voy a extenderme en aportar amplios detalles.

Lo que sí debemos saber y tener muy claro, es que, en la fase 1, hay muchísimo peligro.

El psicólogo Jonathan García-Allen, explicó claramente que, cuando nos enamoramos, nuestro cerebro segrega:

  • Feniletilamina (PEA): es una anfetamina natural que nuestro cuerpo produce y recibe el nombre de “molécula del amor”.
  • Feromonas: derivadas del DHEA, influyen en la sensualidad más que en la sexualidad, creando una increíble sensación de bienestar y confort. Además, las feromonas podrían influir en nuestra toma de decisiones sin que nos demos cuenta de ello.
  • Oxitocina: también llamada la hormona de los abrazos, ayuda a crear vínculos cercanos con la otra persona. Cuando nos sentimos cerca de esa persona y tenemos relaciones intimas nuestro cuerpo se encarga de segregarla. Este compuesto químico tiene una duración en el cerebro de unos 4 años según la teoría de Donald F. Klein y Michael Lebowitz
  • Dopamina: está relacionada con el placer y es el neurotransmisor que desempeña un papel importante en los juegos de azar, el uso de drogas, y también en el amor. Es importante ya que está implicada en el sistema de recompensa, es decir, nos ayuda a repetir conductas placenteras.
  • Noradrenalina: también conocida como norepinefrina, se asocia a la sensación de euforia, excitando el cuerpo y dándole una dosis de adrenalina natural.
  • Serotonina: actúa sobre las emociones y el estado de ánimo. Es la responsable del bienestar, genera optimismo, buen humor y sociabilidad.

Resumiendo, casi nos convertimos en drogadictos !!!

Es muy fácil equivocarse en la fase 1, ya que con tanta química dando vueltas por el cuerpo, nuestra percepción de la realidad tiene tendencia a cambiar.

Después de todo esto, al superarlo, entramos en la fase 2; otra vez el peligro anda cerca, aunque por motivos diferentes.

Es la época de las preguntas, como por ejemplo:

  • ¿estará ahí cuando lo necesite?
  • ¿podré confiar?
  • ¿me querrá pase lo que pase?
  • ¿estaremos juntos siempre?
  • etc…

Si nos damos cuenta que, no podemos obtener respuestas adecuadas, surgen las emociones básicas del miedo y la rabia. Aparecen los conflictos y el peligro, si no existe una buena comunicación en la pareja, el riesgo a una ruptura es inminente.

Es un gran reto y una gran prueba; sin embargo, una vez superada, el fortalecimiento de los lazos es maravilloso.

La fase 3, es el premio, la consolidación; el doctorado de la comunicación, ayuda y comprensión; el momento en que realmente se disfruta de tranquilidad, estabilidad y felicidad.

Hay muchos factores externos que pueden influir en las relaciones, como el trabajo, las amistades, las tentaciones, etc. Pero, con respeto, comunicación y confianza, todo se puede superar.

¿Estamos preparados para abrir la puerta al amor cuando llame?

La verdad es que, es igual que estemos preparados o no, ya que la vamos a abrir igualmente; sólo debemos tener claro que, cuando alguna alarma nos salte, hablémoslo con nuestra pareja; si esa persona es para nosotros, también luchará por que exista una comunicación correcta, y si no es para nosotros… simplemente decir adiós, cerrar la puerta y tirar la llave.

Hay muchas puertas que abrir, por lo tanto, busquemos siempre aquella que nos aporte felicidad y pensamos sólo en esa felicidad.

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