Aprender de las experiencias

Aprender de las experiencias de los demás, es una de las grandes satisfacciones que podemos encontrarnos en ésta vida.

Pero, evidentemente, para aprender, hay que querer aprender.

Parece una término obvio, sin embargo, si somos capaces de analizar nuestro interior fríamente, nos daremos cuenta que no lo es tanto.

Todos queremos saber cosas, tener conocimientos y, poder hablar de ellos cuando es requerido por la situación; la pena es que, no hay muchas personas que estén dispuestas a sacrificar su tiempo y esfuerzos por conseguir y asimilar esos conocimientos.

En todo momento, estoy hablando de conocimientos adquiridos por la vida, lo que muchas veces llamamos “experiencia vital”; no es otra cosa que sucesos que nos han ocurrido y que han aportado algo en nuestra vida, ya sea positivo o negativo.

Esos sucesos, los guardamos en nuestra memoria y, dependiendo de cada persona, podrá estar más menos profundo en las grandes cuevas de nuestra mente, donde se guarda la información de nuestro pasado.

De qué nos sirve saber que, si cruzamos una calle fuera de la zona señalizada, es muy probable que nos atropellen…

Si fuéramos seres tan inteligentes como nos creemos como especie, evitaríamos el peligro y cruzaríamos por los sitios correctos.

Como digo siempre en cada conferencia que realizo, hablo en términos generales; hay muchas personas que son capaces de aprender todo de su pasado para jamás volver a equivocarse…

¿Las hay?

Existe una clasificación o tipo de aprendizaje, que tiene relación directa con el condicionamiento; es más, si recibimos “premios” positivos, tendemos a repetirlo, y si son negativos, los rehuimos.

Porque ¿los evitamos verdad?

Yo no estaría tan seguro.

Aprender de las experiencias, independientemente de ser una frase hecha y repetida durante generaciones, es un proceso que deberíamos interiorizar. Es muy probable que nos evitara disgustos y nos mostrara el camino correcto en muchas ocasiones.

Como teoría es fácil, pero en la práctica… requiere “mucha práctica“; y para eso estamos aquí, para adquirir el conocimiento necesario, que nos permita desarrollar los sistemas con los que aprenderemos, es decir, la práctica en sí.

 

Extracto del curso “El ciclo del yo”

 

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