La carrera de la vida, es aquello que hacemos entre el principio y el final.

“Nacer, crecer, reproducirse y morir”

Desde muy pequeños, nos han enseñado, que esas son las fases de todo ser vivo. No voy a negar su realidad, cruda, fría e inevitable; pero lo que no entiendo, es por qué no nos han enseñado, también, el resto de matices que faltan entre nacer y morir.

Dicho con la naturalidad de los libros de texto, sólo estamos en este mundo para cumplir unas funciones; esas funciones están prácticamente predeterminadas y, por lo tanto, no podemos escapar de ellas.

Sin embargo, mi espíritu rebelde se niega a aceptar semejante fórmula sin incluir algunas variables.

Los seres vivos, todos sin excepción, buscamos la felicidad, el amor, las emociones en general, la compañía, el cariño, las amistades, las aventuras, la paz y un sinfín de cosas más.

Eso también es innegable.

Por lo tanto, el concepto simplista de crecer y reproducirse, puede ser ampliado hasta límites insospechados.

Si sumamos todas esas variables a la fórmula original, y permitiéndome una pequeña licencia metafórica, voy a hacer un cambio:

crecer y reproducirse se convierte en: VIVIR, con todos los matices que esta maravillosa palabra lleva implícitos.

La carrera de la vida, no es otra cosa que un camino a seguir; en ese camino, somos nosotros los que decidiremos, en base a nuestras experiencias y decisiones, la dirección que va a tomar.

Pero sea cual sea el camino emprendido, será único, quedará marcado en nuestra alma y podremos transmitirlo a generaciones futuras.

Para aprovechar la vida al máximo, a parte de centrarnos en vivir (literalmente), debemos tener en cuanta varias cosas:

  • disfrutar del momento presente
  • no permitir que el pasado condicione nuestro futuro
  • tener sueños, constantes y realizables
  • compartir y entregarse
  • saber recibir amor, ayuda y comprensión
  • plantearse objetivos y retos, que sean divertidos y concretos
  • celebrar cada cosa buena que ocurra durante la vida
  • aprender a conocernos a nosotros mismos
  • enfrentarnos a los problemas con la actitud correcta
  • fijarnos en los pequeños detalles que nos rodean, luchando por comprenderlos
  • y… aprender a perdonar de corazón.

Existen más conceptos que son importantes en nuestra carrera de la vida, pero creo que estas “asignaturas“, son las más concretas que debemos trabajar y, por supuesto, aprobar con nota.

A veces, conseguimos aprobar y, otras, somos incapaces de superar las pruebas que se nos plantean. Pero todo ello forma parte de nuestro aprendizaje; si pudiéramos comprender que, constantemente, nos está llegando información sobre cómo actuar en cada momento, podríamos obtener “matrícula de honor” en nuestra gran carrera de la vida.

Fijémonos en todo y aprendamos de lo que nos rodea; si consideras que necesitas ayuda para realizar todo esto, no dudes en escribirme a:   info@aptitudespersonales.com

Lo que ocurra entre el principio y el final, tan solo depende de nosotros y, con las herramientas adecuadas, podemos elegir nuestro propio camino.

 

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