Cuántas veces hemos leído “arte en palabras” refiriéndose a las miradas… Con relación al poder de la mirada, los grandes poetas y escritores de todos los tiempos han tenido un gran campo abonado para inspirarse en este concepto.

Los ojos no sólo son uno de los cinco sentidos (la vista), además son parte protagonista de un conjunto mágico que denominamos “la mirada”.

Algunas tendencias, llegan a convertir el proceso de mirar en una emoción, y en parte tiene razón de ser. Si partimos de un concepto simple, en el que una emoción es una reacción a un suceso, la mirada, bien podría ser una ventana a nuestro interior. Así se muestra abiertamente todo lo que ocurre en él.

Tanto es así, que para las mentes mejor trabajadas y con más experiencia, la lectura de emociones es más efectiva en la mirada del interlocutor, que en cualquier otra parte del cuerpo, incluida la sonrisa.

A quién no le ha pasado que ha preguntado a alguien cómo está, y a pesar de que esa persona haya contestado “bien”, en los ojos claramente hemos adivinado que no es del todo cierto; y eso sin saber realmente nada…

La PNL (Programación Neurolingüística), estudia con más detenimiento todo este proceso, denominando a ciertos movimientos de nuestros ojos, “claves de acceso ocular”, aunque hay quién también le llama “patrones de movimiento ocular”. Hace algunos años, John Grinder y Richard Bandler, estudiando todos estos procesos, llegaron a una conclusión:

En función de cómo mueven las personas los ojos, las partes del cerebro que se usan son diferentes, y por ello marcaron 4 sistemas distintos de procesamiento:

      • Visual

En este tipo de procesamiento, cuando una persona mira a la parte superior derecha está construyendo una imagen. En cambio, si mira a la parte superior izquierda, está recordando una imagen.

      • Auditivo

Si una persona está recordando sonidos, mira hacia la izquierda y si los construye hacia la derecha. En muchas ocasiones, este movimiento de los ojos va acompañado de una inclinación de la cabeza.

      • Cinestésico

Si una persona mira a la parte inferior derecha significa que está teniendo acceso a sus sentimientos, por ejemplo, cuando estamos tristes tendemos a bajar la mirada.

      • Auditivo-Digital

Si dirigimos la mirada a la parte inferior izquierda, estamos hablando de nosotros mismos.

 

Hay que tener mucho cuidado con esta teoría, ya que no todas las personas funcionan de esa forma, e incluso, a veces, estos sistemas de procesamiento se combinan entre sí; es decir, que no debemos generalizar.

Para no equivocarnos, es bueno hacer preguntas simples a la persona que tenemos delante, como, por ejemplo: ¿dónde te gustaría vivir en el futuro? Es una forma sencilla de comprobar la forma de reaccionar ante las creaciones visuales, y tendremos un punto de partida para interpretar sus formas de mirar.

 

Y ahora volvamos al punto en el que decimos que una mirada está directamente relacionada con las emociones.

Todos sabemos que una mirada nos puede contar  una vida, según la percepción de la persona que la reciba, y esto ocurre, porque una mirada es capaz de transmitir muchos sentimientos y emociones.

Hace algunos años, podíamos leer el resultado que un grupo de psicólogos, había obtenido sobre el estudio del “poder” de las miradas. Las conclusiones se resumen en cinco apartados:

 

      1. El contacto visual excita

Al mirar fijamente a los ojos a otra persona, es posible que generemos una sensación de excitación, pero habría que tener en cuenta las circunstancias y el momento.

Si es al revés, y nos mira una persona que no conocemos durante mucho tiempo y fijamente, podemos interpretarlo como una amenaza/peligro e incluso sentir miedo. Sin embargo, si se trata de una persona que conocemos y coincide que nos gusta, esa misma mirada intensa, puede producir excitación sexual.

      1. Los ojos muestran si una sonrisa es o no es sincera

A lo largo de los años, todos hemos aprendido que, para distinguir si una sonrisa es sincera, hay que observar la mirada. Si una sonrisa es auténtica, los ojos se alargan y se generan patas de gallo en los bordes. Es un método básico y simple de obtener una primera información.

      1. La dilatación de la pupila transmite interés

Si una persona siente interés, es probable que se le dilaten las pupilas, y esa dilatación nos hace parecer atractivos. Basándonos en esto, se realizó un estudio en el que se mostraba dos fotos de una mujer y, en una de ellas, se alteró artificialmente el tamaño de las pupilas. El resultado final, fue que la foto en la que la mujer aparecía con las pupilas más dilatadas se consideró más atractiva.

      1. La mirada mutua es un signo de amor

A través de algunos estudios, se ha observado que, mirarse mutuamente de forma intensa, es signo de interés recíproco. Esa mirada sostenida entre dos personas que ya se conocen, denota admiración y algún tipo de amor.

      1. El contacto visual puede ser engañoso

Se dice que las personas que mienten desvían la mirada. En realidad, una persona mentirosa pone toda su energía en que su interlocutor la crea, por lo que mira más intensamente a los ojos (generalmente). En el otro lado, quien dice la verdad no necesita demostrar nada, por lo que puede que se distraiga y mire a otro sitio en lugar de mirar a los ojos de su interlocutor.

 

Una vez más, ante estos apartados, debemos tener mucho cuidado. No se puede generalizar, sin embargo, nos puede ser útil como una guía básica que nos ayudará en nuestras relaciones sociales.

La mirada es un mundo, y no sólo en el sentido poético; puede convertirse en una herramienta maravillosa que nos ayude a conseguir nuestros objetivos.

Si quieres saber más sobre cómo poder gestionar y controlar el proceso de la mirada, escríbeme. Así podremos establecer un proceso de aprendizaje que te ayude a conseguir tus metas a través de estas herramientas.

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