Te he decepcionado…. lo siento

Si te han decepcionado o has sido decepcionado, quizá leer ésto te aporte otro punto de vista …

Somos humanos, y eso nos hace imperfectos, al menos en lo que toca a las relaciones sociales; además, cada uno de nosotros, somos de una padre y de una madre, lo que implica que, todos pensamos y sentimos de forma distinta al que tenemos al lado.

Por otro lado, a no ser que tengamos una empatía perfecta, va a ser muy complicado poder comprender totalmente a otras personas, puesto que nuestras experiencias vitales, han creado puntos de vista distintos para cada situación, y eso es muy difícil de cambiar.

Con todo ésto, quiero decir que es muy fácil equivocarse, cometer errores, y que dichas equivocaciones y errores repercutan negativamente en alguna persona, ya sea amistad, relación laboral, familiar o pareja.

Qué fácil es decirlo así, ¿verdad? en teoría es un concepto fácil de comprender….

Entonces, ¿ por qué duele tanto cuando nos decepcionan?

¿por qué nos sentimos tan mal, cuando decepcionamos a otras personas?

La respuesta es tan simple como difícil de solucionar….

Las personas que son decepcionadas, pocas veces, son capaces de valorar el motivo real por el que sienten que se les ha fallado. Al faltar esa comprensión, no puede hacer perdón. Y, por otro lado, las personas que han decepcionado, pocas veces son capaces de perdonarse a sí mismas.

Con todo ésto, simplemente nos encontramos con un proceso de “falta de empatía”. Nadie dice que sea fácil de solucionar, pues cuando ocurre alguna situación que genere decepción, es muy complicado respirar y encontrar la forma adecuada de comportarse.

Sin embargo, si consiguiéramos preguntarnos el motivo de lo que está ocurriendo, y el “por qué” del comportamiento de la otra persona, en muchas ocasiones las decepciones no serían tan decepciones y los sentimientos de culpa tampoco serían tan elevados.

Cada ser humano realiza un acto como respuesta a otro, es decir, se genera una “reacción” a un suceso.

Si alguien nos decepciona, probemos a encontrar el motivo por el que esa persona, ha reaccionado de forma tan negativa para nosotros. Antes de sentir decepción, generemos curiosidad para buscar el principio de todo… el motivo real por el que esa persona hizo lo que hizo.

Cuando lo encontremos, es muy probable que ese proceso de comprensión, nos genere una “molestia” más llevadera; sobre todo si, al ponernos en su lugar, ocurre que nosotros también hubiéramos hecho lo mismo.

La otra parte, la encontramos en las personas que “han decepcionado”. Ellas deben realizar el mismo proceso; es decir, pensar si existe la posibilidad de haber realizado sus acciones de otra forma y, por supuesto, colocarse en la situación de la persona a la que han decepcionado; con ello también llegará a ellos la comprensión, y con ella, la forma exacta de pedir disculpas o de arreglar esa situación.

Evidentemente todo ésto es teórico, pues a la hora de la verdad los sentimientos casi siempre pueden con nuestras acciones. Por ello es muy importante el entrenamiento y control de los mismos; se supone que, ese control de los sentimientos y de las acciones, es lo que nos diferencia de otros animales del planeta, así que, fomentemos el proceso de evolución y, pensemos mucho las cosas antes de hacerlas.

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